miércoles, 3 de marzo de 2010

Capítulo 17





Federico se guarda su gordo pene ante la atenta mirada de un sofocado Lorenzo. Federico se muestra alterado. Siente una fuerte atracción hacia Lorenzo que quiere borrar pero que no puede. Dentro de él es todo fuego. Fuego para el hombre que en unas horas se convertirá en su cuñado. Federico se lava las manos. Lorenzo está muy caliente. Le gusta el trasero de Federico. Éste siente la mirada de Lorenzo y aunque le gusta también se enoja.
--¡¡no me mirés el culo¡
Lorenzo se siente descubierto:
--No te lo estaba mirando.
Aunque pone cara de niño travieso al que han sorprendido haciendo una travesura. Federico se lava las manos. Lorenzo se pone a su lado. Federico le gusta mucho pero también le da miedo. Está muy nervioso. Lo desea, también le gustaría que fueran amigos aunque no cree que sea posible. No sólo porque Federico parece que lo odia sino porque él se pone muy nervioso. Le cuesta mucho estar al lado del hombre al que está amando y saber que nunca pasará nada entre ellos. Lorenzo se arregla la sotana. Se nota la verga en avanzado estado de erección. Federico se siente alagado de poner tan cachondo a Lorenzo y a la vez siente rechazo. Se muestra brusco. Lorenzo vibra al estar casi pegado a Federico. Los dos lavándose las manos.
--¿Vas de novio? –pregunta tímido.
Lorenzo quiere ser amable, quiere tener una conversación con él pero para Federico es un peligro estar juntos porque corre peligro de dejar libres todos esos sentimientos que están prisioneros en su alma y que lo arrastrarían irremediablemente hacia los brazos de Lorenzo. Federico se muestra brusco ante la pregunta del hermano de su novia.
--Si claro...
--Pareces policía...
Federico medio sonríe, los tragos le están haciendo bajar la guardia. Lorenzo se estremece ante la sonrisa de Federico. Más que nunca está a sus pies. Se siente enamorado, totalmente enamorado de Fede.
--Si bueno... un novio-policía...
Federico va hacia la puerta. Lorenzo quisiera acompañarlo.
--¡¡Es el novio de mi hermana, no tiene nada de raro¡ --dice para sí.
Pero no se atreve.
--No es mi amigo –piensa.
Y le duele que no sean amigos, lo lastima por dentro. Siente algo que lo desgarra por dentro porque es el novio de Flor. Federico se marea. Lorenzo lo sostiene entre sus brazos. Los dos están ardiendo. Le gusta tocarse.
--¿estás bien?
Lorenzo es muy amable. Federico se aparta un poco brusco. Le da miedo lo que está sintiendo. Una parte de él quiere irse con Lorenzo y la otra le pide que huya antes que pase lo que tanto teme. Federico se lava la cara. Lorenzo se acerca a él. No lo deja.
--Te acompaño hasta mi hermana, mira que si te caés...
Federico mete su cabeza bajo el grifo.
--Sí, es que tomé mucho...
Se apoya en la pared. Lorenzo lo mira. Ambos sienten, sienten mucho el uno hacia el otro pero ambos lo callan.
--Die a mi hermana que te lleve a casa...
--No, me prohibió que tomara... se va a enojar conmigo...
A Lorenzo le sorprende que Flor domine a Federico. No imaginaba que Federico fuera de los que se deja dominar por una chica y le da rabia pensar que está tan enamorado de Flor que hace todo lo que ella le pide.
--Es una fiesta, porque te prohíbe eso...
--Es que mañana tenemos algo importante que hacer... ¿no llevas auto? Me acuesto un poco, descanso un par de horas y ella ni se entera...
--No, lo siento... pero hoy duermo en un hotel... En el de aquí al lado...
--¿y eso?
Lorenzo no le quiere decir que era para curtir, sabe que Delfina no pagó la habitación para eso pero le apetece estar a solas con Fede.
--es que tengo ganas de descansar... de estar tranquilo... No me gustan las fiestas. Delfina casi me obligó y por eso tomé la habitación, para desaparecer... Luego aparezca en la mañana, le digo que me la pasé increíble.
Los dos se sonríen. Los dos se gustan. Lorenzo sueña. Sueña que Federico va con él, que hacen el amor.
--Es una fantasía que no se hará realidad –dice para sí.
Pero le gustaría estar a solas con Federico aunque no hicieran nada.
--él me odia, jamás se iría conmigo –dice Lorenzo para sí.
Igual la intenta.
-- me iba ya...
Los tragos de más hace que Fede olvide el rechazo... el miedo...
--llévame contigo... No te molestaré... me duerme y punto...
--Si claro... tranquilo...
Lorenzo está muy excitado. No puede creer lo que está pasando.
--ubícate, el no busca sexo –se va diciendo para sí.
Pero igualmente la idea de estar a solas con él le excita.

Federico y Lorenzo se van juntos. Por la puerta de atrás. No quieren que nadie los vea irse juntos. Van hablando de todo y de nada. Ambos están muy nerviosos. Hace tiempo que deseaban encontrarse en esas. Federico se asusta al verse junto a Lorenzo frente a una gran cama.
--sólo hay una cama... ¿dónde voy a dormir yo?
Lorenzo se saca la camisa.
--Es grande... Cabemos los dos.
Federico no se muestra enojado pero aún no ha vencido su miedo a caer en los brazos de Lorenzo.
--Ni en pedo yo me meto en la cama contigo.
Lorenzo quiere ser amable. Le señala el sofá.
--Duerme en la cama, yo duermo en el sofá.
--¿seguro?
Lorenzo lo mira. Su mirada penetra en Federico. Siente tanto amor que desea besarlo. Se aparta.
--Mejor duermo yo en el sofá.
--¿cómo quieras?
Lorenzo se queda en calzoncillos. Los ojos de Federico se van hacia la zona genital de Lorenzo.
--¿¿que mirás?¿que mirás? –se reclama así mismo.
Lorenzo le gusta mucho, desea saborear ese cuerpo. Agarra una manta. Se tumba en el sofá. Se cubre totalmente.

Lorenzo se mete en la cama. Está tan nervioso. No quiere quedarse dormido. Federico está algo mareado y logra dormirse. Entonces Lorenzo también se queda dormido esperando que Federcio esté a su lado cuando despierte.

Federico despierta al cabo de un rato. El deseo no lo ha dejado dormir. Tiene una fuerte erección. Nunca se había despertado tan excitado. Mira a Lorenzo, que duerme casi desnudo. Lo mira con deseo.
--¡¡no, no...¡¡ no te gusta¡
Se tapa con la sábana. Da unas vueltas en el sofá. Finalmente se levanta. Mira a Lorenzo con deseo. Ya no puede frenar lo que siente.
--Lorenzo...
Quiere que Lorenzo despierte. Que lo ataque sexualmente.
--Lorenzo.
Lorenzo está profundamente dormido. El deseo de Federico es mucho. Se saca los pantalones. Los deja caer con rabia pero ni así se despierta. Federico se saca la camisa. En calzoncillos frente a la cama mira a Lorenzo. Lo vuelve a llamar. Se lo queda mirando. Sonríe con ternura. Ya no puede ni quiere frenar sus sentimientos. Se tira sobre la cama mientras lo llama. Lorenzo despierta aturdido. Estaba cansado y duerme profundamente. Federico se ríe.,
--¿qué te pasa? –contesta Lorenzo medio dormido mientras se frota la cara para tratar de despejarse.
Federico se ríe. Mira con deseo y ternura a Lorenzo.
--¿no me escuchabas? Llevo un buen raro hablando.
--No te escucho nada... ¿qué pasa? Estás idiota ¿o que?–contesta el otro dormido.
No sabe bien si está soñando, si todo es real. Si Federico está desnudo en su cama.
--Ese es el problema ¿que yo te parezco idiota?
--Bastante, ahora me pareces bastante idiota.
--¿te doy pena es eso no? ¿te doy pena por eso me has dejado venir, por compasión?
Lorenzo se incorpora en la cama. Tiene el rostro de Fede a apenas unos milímetros. No entiende bien lo que está pasando.
--¿qué te pasa?¿que tomaste? ¿qué dices?
Federico mira a Lorenzo con intensidad.
--Que digo... Que quiero hacer...
Por un momento se frena. Nunca pensó hacer algo así y con Lorenzo. El deseo, los tragos está dominado.
--Que quiero hacer algo especial... yo...
De repente se lanza sobre Lorenzo y lo besa ardientemente







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